La Muerte
Eres hermoso entre la niebla, entre la bruma de esté amanecer inhóspito de una ciudad rota y empobrecida por el hombre. Tus ojos miran profundamente como queriendo arrancar la carne, eres largo y frágil, yo quede embelesada por la afinidad que emanaba de cada palabra tuya, de cada verso de cada silaba, encontré algo que tanto añoraba, enfadada de tanta gente ignorante de tantos seres sin alma y llenos de desdichas, opacados por la cotidianeidad de su vida, acababa de encontrar el vellocino de oro, el jarro al final del arcoíris, de mi arcoíris.
Pero la vi, la vi en tus ojos, ella me sonreía como diciendo – olvídalo el es mío- ¿cómo era posible que ella se fijara en ti, que te quisiera para ella, porqué tú?
Una noche en la que olvide dormir la mire en forma de ilusión, llego hasta a mi y me reto- no puedes estar con él, olvidalo te lo he dicho ya, el es mio, me lo llevaré tarde o temprano y no podras impedirlo- la observé por largo tiempo, no puede evitar mi molestia ante sus palabras, no iba dejar que te fueras con ella, no sin luchar. Asi que la desafie airadamente sin miedo - eso lo veremos- dije, y me fui a dormir dejándola impávida y desarmada.
Pero la vi, la vi en tus ojos, ella me sonreía como diciendo – olvídalo el es mío- ¿cómo era posible que ella se fijara en ti, que te quisiera para ella, porqué tú?
Una noche en la que olvide dormir la mire en forma de ilusión, llego hasta a mi y me reto- no puedes estar con él, olvidalo te lo he dicho ya, el es mio, me lo llevaré tarde o temprano y no podras impedirlo- la observé por largo tiempo, no puede evitar mi molestia ante sus palabras, no iba dejar que te fueras con ella, no sin luchar. Asi que la desafie airadamente sin miedo - eso lo veremos- dije, y me fui a dormir dejándola impávida y desarmada.

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