La Yusca.-
Esa
noche era como cualquiera, pueblo antiguamente minero y abandonado. Somos
personas conviviendo espectralmente con construcciones viejas, sus paredes
cuentan lo que alguna vez fue una prospera y bella ciudad. Ciertamente esa
noche era diferente… ¡Entonces la vi! Solo dios sabe que no miento; entro en la
Iglesia envuelta en un sarape color negro y flores rojas;
… todos callamos, siguió de
frente como si supiera que imponía su presencia; el padre agacho su cabeza y
siguió rezando: “padre nuestro que estas en los cielos….” Doña Eugenia chillo
agudamente, su hija presurosa tapo su boca asustada de que le echará el mal de
ojo; de pronto se acercó al féretro de Don Filemón y empezó a cantar largo y
tendido… todos muy quietecitos aguardábamos sudorosos su partida, líbrenos Dios
de que nos vea con sus ojos de tenamaste…
Comentarios
Publicar un comentario