Pequeño cuento sobre las emociones negativas
Este era un pequeño gusano
que vivía en el jardín de una casa, un día común de gusano, comenzó a notar que
de su panza emergía una planta, algo verde semejante a una rama con hojas. Noto
que el orificio se hacía más profundo y la planta tomaba una forma cada vez más
larga. Comenzó a sentir dolor, la planta se empezó a poner café oscura, y
seguía creciendo; esto ya le impedía moverse. Poco a poco la planta le chupo
toda su fuerza, no lo dejaba caminar, comer o hablar. Los demás insectos lo
miraban con miedo porque su rostro era el de un cadáver, se alejaban en lugar
de ofrecerle ayuda. Un buen día el decidió acabar con ese asunto que lo tenía
por demás agobiado. Ya era hora de cortar aquella rama que se había vuelto un
suplicio. Así que envalentonado fue hasta la parte de atrás del jardín dónde el
dueño tenía una caja de herramientas, ahí encontró unas grandes tijeras
las cuales tomo, respiro profundamente y comenzó a contar hasta 10 antes
de dar el primer tijeretazo; corto y corto pero se percató que necesitaba no
solo cortar, si no sacar la raíz, porque si no lo hacia esta
seguiría creciendo, así que empezó a jalar, era muy doloroso porque
estaba muy arraigada; lloró, sudó y gimió pero al final logró sacarla,
quedo exhausto pero lo hizo. Días después se recuperaba de la herida y su
rostro volvió a ser como el de antes, empezó a sentirse diferente, más libre,
incluso comenzó a convivir con los demás insectos. Todo empezó a
marchar bien desde ese día.
Moraleja: A
veces tenemos pensamientos negativos que nacen en nuestro interior y van
creciendo, creciendo hasta formar enfermedades emocionales. Cuidemos lo que
pensamos. No dejemos que una planta venenosa de emociones negativas nos defina
y nos aleje de los demás.
Comentarios
Publicar un comentario