anacoretas I
entre llanos oscuros va sin rumbo el errante
busca un lugar donde guarecer
su vida
tranquilo va, después del
vendaval
las lluvias incesantes que
cubrieron su pueblo
hundieron casas, iglesias,
escuelas, todo
en un baúl viajo entre el agua
cubierta de muerte
entre cantos de muebles húmedos
y ecos de náufragos ciegos
sombras negras deambulan por
este sendero
llenas de agrias esperanzas, fe
perdida, solo una opresión en el pecho
colapsando en mil pedazos
esparcidos
los ojos consumidos han dejado
cuencas profundas
los pies desarraigados caminan
sin rumbo
un cáliz envenenado de ira
cruza por sus venas
no todos jadean en la
tortura, no todos exhalan o piden
clemencia, el verdugo
confundido cree que la víctima es el opresor
la herida cocida por el tiempo,
coagula sangre del ayer

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