Estación policial

Ellos nos miran con recelo, escuchan los dolores
más no entienden un carajo, la señorita, escribe en su Carrington velozmente
Entran otros, se enfilan para que alguien les grite: "el Siguiente" - ya no soportó mis pies, hemos deambulando de estación a estación.  Las patrullas estacionadas me recuerdan los velorios de mi pueblo, tienen algo de solemne y trágico. Ya son las 8 de la noche, aún no sabemos nada.


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