XX

Cuando la tarde cae, siento un vago sabor a ti
Esa punzada en el pecho, ese apretón de manos
El calor que se trasmina del subterráneo
vivimos en una ruleta, en un juego mecánico
girando furiosamente, algunos caen, otros saltan
muchos salen disparados en el aire
nada es lógico, nada es coherente
la concentración se pierde, el pensamiento
se vuelve tangencial. Podemos vivir en un sueño,
 podemos crear nuestra realidad. Los giros del tiempo
atraviesan la razón, desdibujan tu rostro, caen rizos de cabello,
como hojas de otoño en el suelo, aquella sonrisa infantil, todo se vuelve espeso
¿me podrías comprar aquel unicornio?
todas las veces que escape era porque queria que fueras por mi.




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