El hombre que nadie entendía. Parte IV
Viajo por largo tiempo, hasta que llegó a un pequeño pueblo pintoresco, sus ciudadanos hablaban sonriendo. Te ofrecían comida, hospedaje, todo lo que necesitaras, era como el paraíso. Ahí conoció a Lily una chica feliz de largos cabellos rojos.
Cuando lo vio le extendió la mano y se la estrechó fuertemente.
- Soy Lily, quieres ser mi amigo -
Obviamente no pudo negar tal ofrecimiento, platicaron por horas, ella le mostró sus pinturas, el lugar donde vivía, su hermoso caballo. Por un instante pensó que había llegado al lugar adecuado.
En su interior comenzó a sentir un calor, un estremecimiento cada que miraba a Lily. Era un sentimiento desconocido para él hasta hoy. Decidió quedarse, aprender de ella, descubrir ese sentimiento que incipiente iba creciendo día con día.
Fueron tiempos llenos de sonrisas, de euforia. Era el amor. Su primer amor, sentía que era entendido, amado.
Estuvieron juntos aprendiendo uno del otro, experimentaron su primer beso, las caricias y las palabras melosas.
Pero como nada es para siempre, un día se despertó, pensando en que esto, no era suficiente, algo le faltaba. No podía continuar. Le explico a Lily su decisión, jurando volver cuando encontrara lo que su mente deseaba con tanta vehemencia y que por alguna extraña razón su amor no le bastaba.
Anduvo pues a nuevas tierras, en su camino se topó con una terrible tormenta, no había donde guarecerse, siguió hasta que su cuerpo no pudo más. Afortunadamente vio que se estaba acercando a un lugar habitado, pero muy lúgubre. A su paso había lobos que lo miraban con recelo, unos hombres recios de gran altura resguardaba la entrada, pidió asilo de una forma desesperada, el miedo y el cansancio jugaron a su favor, los hombres abrieron las puertas.
Al entrar observó muchas personas haciendo diferentes labores, era gente muy alta, y de apariencia dura.
Un hombre de mediana edad se acercó a él y le ofreció de beber, el accedió entonces el hombre le dijo seriamente: "Aquí tendrás abrigo y que comer pero debes trabajar por ello, nadie en este lugar se mete en la vida del otro, todos trabajamos para vivir. Si es tu decisión eres bienvenido".
Continuará...
Cuando lo vio le extendió la mano y se la estrechó fuertemente.
- Soy Lily, quieres ser mi amigo -
Obviamente no pudo negar tal ofrecimiento, platicaron por horas, ella le mostró sus pinturas, el lugar donde vivía, su hermoso caballo. Por un instante pensó que había llegado al lugar adecuado.
En su interior comenzó a sentir un calor, un estremecimiento cada que miraba a Lily. Era un sentimiento desconocido para él hasta hoy. Decidió quedarse, aprender de ella, descubrir ese sentimiento que incipiente iba creciendo día con día.
Fueron tiempos llenos de sonrisas, de euforia. Era el amor. Su primer amor, sentía que era entendido, amado.
Estuvieron juntos aprendiendo uno del otro, experimentaron su primer beso, las caricias y las palabras melosas.
Pero como nada es para siempre, un día se despertó, pensando en que esto, no era suficiente, algo le faltaba. No podía continuar. Le explico a Lily su decisión, jurando volver cuando encontrara lo que su mente deseaba con tanta vehemencia y que por alguna extraña razón su amor no le bastaba.
Anduvo pues a nuevas tierras, en su camino se topó con una terrible tormenta, no había donde guarecerse, siguió hasta que su cuerpo no pudo más. Afortunadamente vio que se estaba acercando a un lugar habitado, pero muy lúgubre. A su paso había lobos que lo miraban con recelo, unos hombres recios de gran altura resguardaba la entrada, pidió asilo de una forma desesperada, el miedo y el cansancio jugaron a su favor, los hombres abrieron las puertas.
Al entrar observó muchas personas haciendo diferentes labores, era gente muy alta, y de apariencia dura.
Un hombre de mediana edad se acercó a él y le ofreció de beber, el accedió entonces el hombre le dijo seriamente: "Aquí tendrás abrigo y que comer pero debes trabajar por ello, nadie en este lugar se mete en la vida del otro, todos trabajamos para vivir. Si es tu decisión eres bienvenido".
Continuará...
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