El hombre que nadie entendía. Parte V
No tenía muchas
alternativas, estaba cansado, hambriento y posiblemente enfermo. Acepto
quedarse mientras se recuperaba. Le dieron una cabaña que solo contaba con lo
necesario. Fue a verlo el médico o chaman, no estaba muy claro si contaba con
título para ejercer la medicina, y como en ese lugar no existía más que hierbas
silvestres sus curaciones y brebajes eran parecidos a pócimas de bruja. Lo
cuidó con esmeró, le enseñó la pequeña aldea, sus habitantes y cada labor que
ahí se desarrollaba. El médico chamán platicó que él tenía ya muchos años en
aquel lugar, huyó de la ciudad cansado de la estupidez humana, de tanta
banalidad. Encontró un lugar oculto del mundo material, aquí se veneraba el
esfuerzo, el oficio, parecía absurdo pero la dureza del entorno daba una
honestidad a sus habitantes. Aquí aprendió a conocer cada planta que ahí se da,
las estudio, clasifico y organizó en una pequeña pero gran farmacia botánica.
No solo se dedicaba a la herbolaria, era un erudito de las relaciones humanas,
acudían a él en busca de consejos. Escuchaba con gran atención las dolencias de
los demás, algunas eran físicas otras eran emocionales. Unas eran inocuas otras
terribles. Esto lo había llevado a conocer a profundidad a las personas. Lo que
lo había hecho huir del mundo se convirtió en una labor diaria. De entre todos
los que iban a pedir su consejo resaltaba un hombre de mediana edad, taciturno,
osco y de aspecto feroz. Se decía que sufría de pesadillas de su vida pasada
que no lo dejaban dormir. Despertaba continuamente por las noches en un
alarido, así que acudía con frecuencia a que el médico chamán le diera una
pócima para adormecer y así poder dormir. Pregunté al médico que era lo que
tenía aquel hombre, entonces el me miró fijo y dijo: muchas personas son llevadas
a cometer actos atroces, que para muchos son inconcebibles. Estas personas por
más que tratan de salir de su infierno son perseguidas por esos recuerdos.
Muchas veces el mundo onírico es la expresión inconsciente de aquello que
tratan de borrar. Este hombre es uno de ellos. Pero tú aún no estás preparado
para saber esas historias.
Siguió
haciendo la bebida y guardo silencio.
Continuará...
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