El hombre que nadie entendía. Parte VI
Transcurrieron los días como pequeños granos de arena, lentos y suaves. Mi dedicación me llevó a tener una reputación casi comparable con la del viejo chamán. Esto propició que me encargará la atención de un gran sector de sus pacientes. Todos empezaron a confiarme sus dolencias. Excepto el hombre de las pesadillas. Realmente mi afán en ser un brillante pupilo se debía a mi gran curiosidad por ese hombre, ansiaba saber su oscuro pasado. No sé si por morbo o por mero afán de conocimiento. El caso era que me obsesione con él. Lo observaba siempre que podía, pensaba que de esta forma daría con algunas señales que me harían comprender su naturaleza. Su obscuro secreto.
Un día ya pasadas las seis de la tarde comencé a escuchar unos gritos llenos de terror. Salí corriendo del consultorio, volteé a mi alrededor para ver de dónde provenían, a los pocos minutos vi como de un gran árbol salían unos pájaros revoloteando en todas direcciones, los gritos se hicieron más agudos, aquel hombre había subido por las ramas y desde lo alto se balanceaba jadeante, en un vaivén temerario. Mis ojos casi salen de sus órbitas al contemplar aquella escena. Muchos se acercaron para ver lo que sucedía. Gritaban que viniera el chamán pero este había salido en una expedición de búsqueda de nuevas hierbas para su botica. Una mujer tomó mi brazo y me jalo hasta el árbol me dijo que tenía que hacer algo. Yo estaba horrorizado jamás había presenciado algo semejante. ¿Como podría ayudarlo?
Mire a lo alto, el vértigo se apoderó de mi ser. Pero aún así, empecé a subir por aquel tronco gigantesco. Las piernas me temblaban, sude frío, note que conforme me acercaba el hombre bajaba la intensidad de sus gritos esto me llevo a tranquilizarme, pensé que quizás solo necesitaba
alguien que lo consolara.
Al llegar a su lado, solo atine a decirle que me diera la mano. El la tomó y me sujetó con fuerza.
Continuará...
Comentarios
Publicar un comentario