El club II
Me sentaron en
medio del salón, Damian caminaba en círculos sin decir una palabra, los demás
estaban expectantes de lo que iba suceder. Mientras, yo miraba al infinito y en
mi cabeza retumbaba lo último que dije.
En ese momento
mi alma salió de mi cuerpo, me desdoble, me vi caminando en la playa,
mis pies descalzos pisaban la arena mientras veía el mar azul brillando con la
puesta de sol, en medio de las olas emergía un hombre pez con un solo ojo, mostrándome sus dientes de demonio que se dirigía hasta mí de forma rápida y letal....
¿Ey que tienes,
estas ahí?
Regrese a mi
cuerpo, seguía en aquel lugar, mi vida era una mierda de nuevo.
Bueno, dijo
Damian, ya fue demasiado preámbulo, tenemos que comenzar con tu misión.
Veras,
¿recuerdas que firmaste una pequeño hoja con unas líneas?
Asentí con la
cabeza – bien, entonces comprenderás que estas obligado con el club a realizar
las acciones que aquí se dicten. Lo estas, ¿verdad?
Mis ojos lo
miraban sin comprender lo que sus labios decían. Pregunte en tono de burla cínica:
– ¿No existe un
reembolso? o ¿una cláusula que me proteja?
¿De qué hablas? ¿Acaso
piensas negarte?
- Sabe yo no estoy
muy claro en todo este asunto, confundí el fin de este tan exclusivo club, ¿si
me entiende? pensé que era algo más ligero como jugar cartas, beber, mujerzuelas. Ya sabe lo común en todos los hombres de mediana edad. -
Querido, te equivocaste
un poco, y lastimosamente para ti, este club tiene sus reglas y esas reglas son
que nadie puede echarse para tras una vez que tiene conocimiento de lo que aquí
se discute. ¿Me entiendes?
- ¿Quiere decir que...? - quiero decir que no tienes escapatoria alguna.-
Me quede helado,
estaba tratando con hombres maléficos y poderosos. Cualquiera de ellos me podría
aplastar cual cucaracha en el pavimento.
Derrotado, dije:
¿y que tengo que hacer?
Bien, así me
gusta, ya entendiste los mecanismos. Ahora siguen los detalles.
Un día
cualquiera, recibirás una llamada donde se te va dar una instrucción, la cual
tu tienes que cumplir al pie de la letra. Finalizada la llamada tienes 24 horas
para ejecutar la acción. Después vendrás a este lugar, aquí te dejaremos un
sobre, lo abrirás y seguirás los pasos que ahí se mencionen. Acabado esto, tu misión se dará
por concluida.
-
Una pregunta: después de que yo haga lo que ustedes
ordenen ¿podre dejar el club?
Damian me miro sonriendo
de forma maligna. – Claro, serás libre como el viento-
Unas horas después estaba en mi casa, temblando como una
gelatina.
Los días pasaron de forma tranquila, no había tenido señales
de aquellos hombres. Supuse que por un milagro se habían olvidado de mí, lo
deseaba fervientemente. Continúe con mi aburrida vida, que ahora me parecía genial,
ya no me quejaba de los pequeños altibajos, de las deudas, de mi trabajo, de
nada. Estaba conforme como nunca lo estuve. Cuando estas tan cerca de perderlo
todo agradeces cada gramo de tu vida común.
Me reconfortaba sentarme en la oscuridad y ver por la
ventana.
Había un silencio ensordecedor, mis ojos clavados en la
calle, observaban la acera de enfrente, había un pequeño parque, a esas horas
solo se veía una bruma nocturnal.
Mis ojos se postraron junto al árbol de la derecha, su
tronco se abrió a la mitad, comenzó a salir un humo negro que se dirigía hacia
mí, la ventana se abrió de par en par, una ventisca inexplicable se presentó,
mientras el humo negro envolvía mi habitación y mi cuerpo.
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