Microficciones marcianas I
Se contoneaba lentamente envuelta en un ceñido vestido que dejaba ver sus curvas redondeadas. La oscuridad del lugar no dejaba observar con claridad su rostro; mi copa estaba vacía, le grité al cantinero que me sirviera más de ese vodka añejo que tenía guardado. Solo sentí un murmullo en mi oído que me invitaba a salir... estaba tan mareado, me dejé llevar... Me rodeó por la espalda silenciosamente, solo sentí como mi cuello se desangraba entre sus verdes tenazas...
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