El club IV

Camine lo más rápido que pude, comenzó a oscurecer, un viento ligero me despeino, era algo molesto, lleno de arena. Sentía sed, nunca antes había sentido tanta sed, el lugar parecía cada vez más lejano, entre mas caminaba más lejos estaba de mi. Mi mente quizás estaba jugando conmigo, esto podría ser solo una alucinación, una trampa de mi propia psique. 

Mis pies estaban pesados, no tenía fuerzas, me arrodille, cabeza abajo pude escuchar un sonido, era como algo colgante, algo que pesaba y era sostenido por una cuerda, levanté la vista, frente de mi estaba un pozo, algo rústico. 

A un costado de este, había un papel colgado de un cuchillo, lo quité mientras mis ojos buscaban hilar las letras que ahí estaban escritas. 

En el fondo de las entrañas de la tierra se oculta una sentencia.

¿Una adivinanza? ¿Un acertijo?

O simplemente una oración garigoleada. 

Mi intuición me dijo que era lo tercero, fui hasta el pozo, y decidí bajar. El fondo no ofrecía más que un pequeño misterio, la cuerda que pendía no llegó al final, pero al caer, ahí estaba un gran libro rojo con letras doradas, el único impedimento sería cogerlo de entre sus huesudas manos. 



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