La Era de la estupidez, del cerrojo simulando estar abierto. Masas de gente agrupadas por colores, por género, por estatura, por moda. Todos caminan en la misma dirección, con lanzallamas, con capuchas, de estandarte su deseo, su capricho. 

Vomitando discursos copiados unos de otros, defendiendo una utopía, un engaño. Se rasgan la piel, la piel de todos. Son títeres, somos títeres, nos manejan unos hilos invisibles, nos mueven a su antojo, manipulan consciencias, nos compran con golosinas y ropitas de marca. Nos alimentan con sueños de grandeza que nunca llega. Hormigas obreras enfiladas cargando un interminable peso. 


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