El hombre que nadie entendía. Parte VI
Transcurrieron los días como pequeños granos de arena, lentos y suaves. Mi dedicación me llevó a tener una reputación casi comparable con la del viejo chamán. Esto propició que me encargará la atención de un gran sector de sus pacientes. Todos empezaron a confiarme sus dolencias. Excepto el hombre de las pesadillas. Realmente mi afán en ser un brillante pupilo se debía a mi gran curiosidad por ese hombre, ansiaba saber su oscuro pasado. No sé si por morbo o por mero afán de conocimiento. El caso era que me obsesione con él. Lo observaba siempre que podía, pensaba que de esta forma daría con algunas señales que me harían comprender su naturaleza. Su obscuro secreto. Un día ya pasadas las seis de la tarde comencé a escuchar unos gritos llenos de terror. Salí corriendo del consultorio, volteé a mi alrededor para ver de dónde provenían, a los pocos minutos vi como de un gran árbol salían unos pájaros revoloteando en todas direcciones, los gritos se hicieron más agudos, aquel hombre h...