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Pánico

 Siempre llega cuando no lo espero De vez en cuando, se va, me deja  Creo que no volverá, pero es solo un sueño Algo se presenta en la penumbra de mi psique y el regresa, poderoso, controlando todo mi organismo. Luchó contra él, mis músculos, mi sangre y mi respiración se abren camino de entre sus cadenas. Él sabe que puede vencer, que lleva ventaja que tiene un as bajo la manga. Todo lo que no he dicho, lo que guardo, lo que oculto en mi memoria, cobra vida cuando aparece. Debo pelear, golpear metafóricamente su rostro, un gancho al hígado de su posesión. "No puede ganar esta vez" me digo, cuando noto como mis manos tiemblan, cuando mi cabeza zumba y mi pecho de contrae. Está guerra mental me está desgastando, pero no puede vencer, no está vez.
 Todos llevamos un hoyo en el corazón Algunos lo tapan con una linda bufanda Otros con sacos de colores vistosos Unos fingen que no existe,  van desnudos por ahí,  riendo y contando historias increíbles,  usando bandas sonoras de películas de ciencia ficción o simplemente lo maquillan de seriedad.  Para otros es imposible ignorarlo, lo muestran, lo presentan  e incluso lo vuelven su cotidiano.  El hoyo no se llena, solo se vuelve invisible,  se sumerge como submarino   otras se transforma en carne pero no desaparece,  lo llevamos adherido al ser.
  Vamos buscando dentro, muy dentro hasta las entrañas, hurgando entre vísceras , sangre, bilis y carne. Tomemos un bisturí imaginario, abramos el abdomen, la cabeza, diseccionemos lo que pesa, lo que seca. Aquello que no nos deja dormir. Tómalo entre las manos, obsérvalo , tócalo . ¿Lo tienes? ¿Cómo es? ¿Porque duele? ¿Aún respira? Unas veces el alma se crea un cuerpo dentro del cuerpo, y ese pequeño cuerpo herido, debe ser tratado a consciencia por nuestras propias manos. Debemos  limpiar, acariciar y darle respiración de boca a boca. De no hacerlo se corre el riesgo de que se adhiera tanto a nuestros órganos que simplemente un día dejen de funcionar uno a uno.
 Me duele el alma mi estómago es un gran hoyo otra vez, de nuevo, otra vez  me hundo, me ahogo me vuelvo invisible fantasma, cristal sangre, dolor, muerte todo llega para lo mismo es la sentencia, el tiro final me desgarro, me filtro soy nada...

Ley animal

  Vivimos en módulos, unas rejas nos dividen, cada cierto tiempo nos sacan a trabajar como ellos le dicen, unos vuelven otros no. Algunos sin un ojo, con heridas, ensangrentados. No somos libres, somos esclavos, a nadie le importa, nadie nos extraña. La vida allá afuera es distinta, escuche que ellos viven de nosotros, nos sacrifican. He pensado en huir, pero estoy débil, mis compañeros también. Alguien robó una llave y otro cogio unas jeringas. Hemos decidido salir. Los más grandes abrieron paso, mordiendo, rasgando. Otros tiraron químicos, se quemó todo, estalló la rebelión, unos tenían hambre y comieron carne de hombre, yo fui uno de ellos, me sentí poderoso, ya jamás nos detendrán, defenderemos nuestro territorio, desde ahora lo que rige es la ley, es la ley animal. 
 Solía ver el cielo Imaginaba otros mundos De esos mundos aparecias  Eras un caballero lejano De armadura de hierro  Tenias el rostro cubierto Y tus manos cargaban Una llave mágica  Que abría lugares  Embrujados Encantados Viajabas seguido  Por horizontes perdidos  Donde los soles eran grises Y el mar índigo Tu camino era el del errante Pero un día, decidiste parar Tus pies cansados, se postraron En mi puerta, pedías cobijo  Tomaste mi mano Dejando la llave Guardando silencio  Quitaste tu armadura Mis ojos vieron tu rostro Desde ese día eres mi guardián  Y yo tu hechicera.
 Todas las palabras del mundo se acaban cuando los sentimientos inundan el alma. Entonces las letras golpean mi cabeza, agitan mis sentidos. Se forman rompecabezas, voy buscando cada enlace para dar con el verso adecuado. Todo gira en pos de una liturgia particular y privada que elaboró para ti, para que dentro de esta maraña que es mi amor lo entiendas, lo bebas, lo asimiles, te lo entrego en formas melodiosas, de sueño, de caricias. Siente, palpa, abraza, comelo. Llévate todo dentro tuyo. Respira este amor, que huele a noche, a flores, a pasto húmedo, a distancia a lejanía. ¿Sientes el dolor? ¿sientes ese fuego en el estómago? Mira tus manos sin las mías, ahora siente tus párpados pesados como el sueño que me niego, como lo absurdo de este encuentro, como lo imposible que es esto que somos o que queremos ser. Luego recuerda, los sueños sólo son sueños y la realidad nos llama.