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Ley animal

  Vivimos en módulos, unas rejas nos dividen, cada cierto tiempo nos sacan a trabajar como ellos le dicen, unos vuelven otros no. Algunos sin un ojo, con heridas, ensangrentados. No somos libres, somos esclavos, a nadie le importa, nadie nos extraña. La vida allá afuera es distinta, escuche que ellos viven de nosotros, nos sacrifican. He pensado en huir, pero estoy débil, mis compañeros también. Alguien robó una llave y otro cogio unas jeringas. Hemos decidido salir. Los más grandes abrieron paso, mordiendo, rasgando. Otros tiraron químicos, se quemó todo, estalló la rebelión, unos tenían hambre y comieron carne de hombre, yo fui uno de ellos, me sentí poderoso, ya jamás nos detendrán, defenderemos nuestro territorio, desde ahora lo que rige es la ley, es la ley animal. 
 Solía ver el cielo Imaginaba otros mundos De esos mundos aparecias  Eras un caballero lejano De armadura de hierro  Tenias el rostro cubierto Y tus manos cargaban Una llave mágica  Que abría lugares  Embrujados Encantados Viajabas seguido  Por horizontes perdidos  Donde los soles eran grises Y el mar índigo Tu camino era el del errante Pero un día, decidiste parar Tus pies cansados, se postraron En mi puerta, pedías cobijo  Tomaste mi mano Dejando la llave Guardando silencio  Quitaste tu armadura Mis ojos vieron tu rostro Desde ese día eres mi guardián  Y yo tu hechicera.
 Todas las palabras del mundo se acaban cuando los sentimientos inundan el alma. Entonces las letras golpean mi cabeza, agitan mis sentidos. Se forman rompecabezas, voy buscando cada enlace para dar con el verso adecuado. Todo gira en pos de una liturgia particular y privada que elaboró para ti, para que dentro de esta maraña que es mi amor lo entiendas, lo bebas, lo asimiles, te lo entrego en formas melodiosas, de sueño, de caricias. Siente, palpa, abraza, comelo. Llévate todo dentro tuyo. Respira este amor, que huele a noche, a flores, a pasto húmedo, a distancia a lejanía. ¿Sientes el dolor? ¿sientes ese fuego en el estómago? Mira tus manos sin las mías, ahora siente tus párpados pesados como el sueño que me niego, como lo absurdo de este encuentro, como lo imposible que es esto que somos o que queremos ser. Luego recuerda, los sueños sólo son sueños y la realidad nos llama.
  Un voto de silencio, una esperanza inútil, mis ojos mirando a la nada, mis manos frías buscando un calor inexistente. En donde anduve ya no es, lo que deseo no existe. Ahora ¿a dónde iré?

Sistema injusto

Imagen
  Vi esta foto y de pronto mi mente empezó a volar, ¿realmente existen personas exentas del consumo a base de la explotación de otro? Yo misma me respondo, absolutamente claro que no, tendrías que ser un miembro de alguna tribu o etnia de alguna región apartada de lo urbano, lejana y remota donde aún la mano del hombre industrializado no haya posado jamás. Por mucho que lo queramos, de nada vale que yo no consuma productos de empresas llamadas "ecofriendly" y/o me alimente de productos orgánicos, o simplemente no utilice maquillaje de marcas que testean en animales, si,  el estatus quo de las cosas seguira y seguira porque vivimos en un sistema de consumo, de explotación del otro. El consumismo es la ideología base del capitalismo, el consumir constituye una identidad, esto es necesario para el progreso de este mismo capitalismo. Este mismo sistema genera instituciones que faciliten este consumo. No se satisfacen necesidades dadas, sino que se crean. Desgraciadamente hasta lo...

Valle del Lobo

  Convulsiones, agitación, mi cuerpo se transformó, mis uñas se volvieron garras, mis dientes colmillos, escuché tus pasos, olfatee tu aroma. Mis ojos clavados en tus ojos, te arrodillaste, la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe era mi morada. N unca nadie imaginó que este nombre escondía un secreto, su significado era la respuesta. Comenzaste a Orar para expulsar al viyi, sin imaginar que aquí habitabas en el Valle del Lobo. Pueden escuchar este y otros textos en el siguiente enlace, programa "Asilo Oscuro" del 01 de abril 2021. https://radioletrarium.com/
 Donde el alba comienza, ahí mis ojos se duermen, las líneas de la carretera amarillas, largas, inmensas. Estas más allá del mar gris, una nariz aguileña es tu morada, mientras mis pasos son tan pequeños, tan circulares. Ver lo lejano me hace olvidar el encuentro, nada podría ser tan imposible como este deseo. Mientras desdibujo tu figura en una servilleta, el carbón de este lápiz es muy ligero, las líneas casi transparentes, voy trazando tus ojos, tus cejas, eres un recuerdo de otra vida, o quizás de un sueño que tuve de niña. Nadie entiende la madeja que llevamos en los sesos, solo te miran como a cualquier poste de luz, pasan de largo sin comprender nada. Así pasamos todos por el mundo, pocos analizan el fondo de las cosas, pocos logran ver lo que el otro lleva a cuestas.